¡Hola! Me llamo Pepe. Os voy a contar mis primeros pasos en el sexo.
Luis, mi mejor amigo y yo llegamos a los 18 años novatos en el sexo en compañía. Por las tardes que nos reuníamos para estudiar, siempre, al cabo de un rato a cualquiera de los dos nos daba ganas de ir al servicio.
Al llegar al cuarto de baño y casi sin tardar empezábamos a masturbarnos. Así lo hicimos no muchas veces hasta que un buen día, ya que era aburrido hacer sólo éso, se me ocurrió la idea de intentar metérnosla por el culo uno a otro.
Dicho y hecho, yo que lo había ideado intenté metérsela a él sin conseguir entrar ni un poco sólo. Lo intenté primero con saliva y después con espuma de jabón pero me hacía daño en el frenillo y no conseguía nada positivo. Yo tenía la polla más gorda que mi amigo y él la tenía un poco más larga. Aún ahora me pregunto si sería verdad que no podía o era que Luis, mi mejor amigo, no me facilitaba el camino.
Al rato de intentar penetrarle, él me dijo: «Ahora me toca a mí metértela.» Por tanto cambiamos de posición y coloqué mis rodillas sobre el borde de la bañera, como se había puesto él y le ofrecí mi trasero separando las nalgas con las manos, para que le fuera más fácil de lo que me había resultado a mí.
El se dio saliva en la punta de su polla y sin que apenas me diera cuenta ya sentí todo su capullo dentro de mí. Enseguida, suavemente con movimientos de mete y saca, fue entrando más y más en mi culo hasta que sentía toda su polla dentro, su vello en mis nalgas y sus huevos detrás de mis pelotas.
Me sorprendió la sensación que estaba experimentando, algo nuevo y extraño que, lejos de hacerme daño, empezaba a gustarme ¡¡¡ME ESTABA DANDO POR CULO ¡¡¡ Y ¡¡¡ME ESTABA GUSTANDO ¡¡¡MUCHO¡¡¡ ¡¡¡LO RECUERDO OMO SI FUERA HOY Y AÚN ME CALIENTO ¡¡¡
Yo, por mi parte, sentía que mi polla se había puesto tan gorda y grande como cuando intentaba penetrarle a él y no me bajaba mientras me follaba.
Mi amigo Luis continuó con sus movimientos agarrándome por las caderas y entrando y saliendo de mí culo cada vez con más fuerza jadeando a la vez que me decía que le estaba dando mucho gusto y que estaba a punto de correrse. A poco sentí que me la metía con más fuerza y más rápido, así un rato ¡¡¡que me pareció corto!!!, hasta que sus movimientos se hicieron más bruscos y más lentos, ¡¡¡SE ESTABA CORRIENDO DENTRO DE MI!!!, ¡¡¡Y ME ESTABA GUSTANDO TANTO QUE NO QUERIA QUE SACASE NUNCA SU POLLA DE MI CULO!!!
Tan pronto como me la sacó, yo me di vuelta y me senté en el borde de la bañera y me terminé de masturbar. Cuando le miré él estaba haciendo lo mismo que yo y en dos movimientos eyaculó casi al mismo tiempo, las gotas de semen saltaban de nuestras pollas hasta el suelo.
Esa fue la primera vez, pero días más tarde y durante casi dos años continuamos con el mismo juego (varias veces por semana). Yo intenté penetrarle a él una o dos veces más, siempre con el mismo resultado negativo, así que al cabo de unos días era solo él quien me follaba durante un buen rato hasta que se corría. Al terminar yo me masturbaba y así los dos contentos. Tanto llegó a gustarme, que unas veces era él quién tenia ganas de ir al baño y otras, creo que la mayoría, era yo el que quería empezar otra vez el juego.
Nunca hicimos otra cosa y nunca he vuelto a tener más experiencias con ningún otro hombre.
Recuerdo que entonces no tuvimos ninguno de los dos la sensación ni el pensamiento de ser homosexuales (maricones se decía en la época) creo que realmente lo que hacíamos era querernos mucho y de una manera muy especial.
Esta historia la tenía totalmente olvidada hasta que hace algunos meses y al cabo de treinta años, de vida únicamente heterosexual (estoy felizmente casado) sin saber por qué razón me desperté con la polla gorda soñando con mi buen amigo Luis. Él, en mi sueño, me penetraba y a mí me gustaba tanto que no quería que acabase nunca de hacerlo. Luego he vuelto a despertar con el mismo sueño con mucha frecuencia. Siempre es él quien me folla.
Le he vuelto a ver muchas veces siempre en compañía por ello no hemos comentado para nada aquellas tardes. Y ahora que tengo estos sueños, pienso que, si le encuentro a solas le confesaré que quiero volver a jugar con los mismos instrumentos.

Argentina
Brasil
Chile
Colombia
Ecuador
España
Mexico
Panama
Paraguay
Peru
Uruguay
USA