Sábado a la tarde de un fin de semana largo, y había tenido que quedarme trabajando para entregar unas cosas en tiempo. A eso de las 5 de la tarde terminé y mande todo por mail. Después de una semana laburando como un condenado estaba cansado y con un stress que volaba, necesitaba algo para relajarme. Me di un buen baño caliente, me serví un whisky, y agarre mi lista de traviesas favoritas, rezando para que no se hubieran rajado todas por el finde largo; mi relax preferido es una linda traviesa rompiéndome el culo. Tuve suerte y enganche de una a la primera de mi lista, Daniela, le explique lo que pasaba y me dijo «vení bebé, yo te voy a dejar bien relajado». La conozco hace algunos años y la visito un par de veces por mes, ella es una linda morocha de veintipico, bien femenina, tiene una hermosa cola y una buena pija. Es mas activa que pasiva, casi siempre soy su putito, y a veces hago uso de su culo, yo hago lo que ella quiere y ella hace lo que yo le pido, la pasamos fantástico juntos. Yo soy cuarentón largo, bastante bien conservado, flaco por naturaleza y bronceado con marca de sunga.
Me dijo que fuera en media hora, y en media hora justa estaba en la puerta de su depto. Me abrió desnuda y con la pija dura, me dio un piquito, puso las manos en mis hombros, empujo para abajo y me clavo la pija hasta la garganta «chupa putita». Me cogio la boca un par de minutos, y me mando bajarme los pantalones y arrodillarme en el sofá, mientras yo obedecía ella encapucho y paso gel en mi culo. La pija de ella es oscura (chocolate con leche según ella) y grande, no tan larga pero muy gruesa. Me puerteo, y suave pero firme y de una me la enterró hasta los huevos; la especialidad de la casa le dice, y va siempre acompañado de un profundo gemido de placer de mi parte. La saco toda y volvió a meterla, y de vuelta, 2 o 3 veces mas, y yo gemía de placer y pedía pija. «Como te gusta la verga putito», y empezó a cogerme a fondo, estuvo entrando y saliendo de mi culo unos 5 minutos. Sacó la pija, sacó el forro, agarro mi cabeza y empezó a acabar en mi boca «tragala toda», y eso hice. Cuando termino de gozar me dio un beso de lengua, saboreando lo que quedaba de leche en mi boca. Los dos somos lecheros, nos encanta tragarnos la leche, los besos copo de nieve, enlechar al otro y chuparle el cuerpo, no desperdiciamos una gota.
«Sacate la ropa y vení para la cama», fue para el dormitorio, y yo atrás de ella, sacándome la ropa por el camino. Se tiro en la cama mientras yo terminaba de ponerme en bolas,y aun después de toda la leche que había gozado en mi boca la pija de ella estaba medio parada «vení y termina de limpiarla, yo se que a vos te gusta». Empecé a mamarla, y rápido sentí la reacción, la verga se fue endureciendo en mi boca (como me gusta eso!). Yo estaba al re-palo ya, ella lo vio y bajo a darle unos besitos a mi amigo «como estas caliente papito, como te gusta que te cojan, estas casi gozando, pero solo cuando yo te deje», agarro una cinta y me la ato fuerte en la base de la pija, «vas a tener que aguantar hasta que yo quiera tu leche». Se puso boca abajo en la cama con un almohadón levantandole las caderas y abrió bien las piernas «chupame el culo, cojeme con la lengua». Me zambullí en ese culo maravilloso y empecé a chupar, sentía como se abría para mi lengua y como ella gemía de placer. Había puesto la pija para adelante, abajo de su barriga, así que yo alternaba entre chuparle el culo y lamerle los huevos, estuvimos un buen rato así, el culo se dilataba más y más, y podía sentir que la pija estaba como una piedra.
«Basta», me dijo, «acostate con la cabeza para afuera de la cama», obedecí, y ella paso aceite de bebe por la pija, para cojerme la garganta. Cuando recién la conocí yo ya hacia garganta profunda, pero llevo un buen tiempo hasta que conseguí tragarme esa pija tan gorda, y pasar de la garganta profunda a que me cojiera la garganta. Hoy me gusta casi tanto como tenerla en el culo, sentir esa barra de carne entrando y saliendo de mi garganta es una delicia, ella maneja bien el ritmo para dejarme respirar, y sabe hacérmela disfrutar. Me cojia un rato, paraba para que le lamiera los huevos y el culo mientras descansaba la garganta, y volvía a cojerme. Parecía que mis huevos iban a reventar, de la calentura que tenia; ella me conoce bien y sabia que estaba a punto de caramelo. Me puso en cuatro en el borde de la cama y empezó a culearme sin asco. Yo pedía pija y gritaba de placer y ella no paraba de decir guarradas, puta reventada era lo mas delicado. Después de darme un buen rato me tiro sobre la cama y se comió mi pija mientras desataba la cinta, gocé un litro en su boca, ella se trago una parte y me devolvió la otra en un copo de nieve maravilloso. Me llevó al baño, me arrodillo en la ducha y se pajeo hasta bañarme en leche, Empecé a limpiarle la pija con la boca, y sentí su meada calentita, me hizo una lluvia dorada completa, cara, boca, cuerpo.
«Te gusto bebé?», le dije que había sido espectacular, que era maravillosa; me beso y cerro la cortina de la ducha, yo abrí el agua caliente y empecé a bañarme. Cuando salí de la ducha ella entro a darse un baño y me dijo «vestite y anda al living, vamos a tomar una cervecita». Cuando llegue al cuarto, arriba de la cama había una tanguita y un camisolin fucsia y negro, un lápiz de labio y un frasco de perfume barato. La cosa no había terminado, quería verme vestido de puta, la cosa prometía! La lencería era de mi tamaño, la habíamos comprado por internet en una de mis visitas, elegimos varios camisolines de los abiertos adelante y tanguitas haciendo juego, todo bien sexy y vulgar. Me puse la lencería, dos gotas de perfume y me pinte los labios (a ella le gusta que le deje marcas de rouge en la pija cuando se la chupo). Cuando estaba terminando Daniela entró secándose, y me dijo para buscar la cerveza y vasos. Me senté en el sofá, serví dos latas de cerveza, y ella vino con una mini blanca y una musculosa lila, sin nada abajo, la pija y las tetitas balanceando. Se sentó al lado mio y empezamos a charlar. Me contó que hacia como 10 días que no cojia, había tenido una gripe, después tramites del seguro de auto, y cuando terminó con eso empezó el finde largo y los clientes y amigos desaparecieron de lo chats. «Tu llamada fue mi salvación, pensé que iba a explotar de la leche acumulada que tenia, ahora me saco el atraso con vos, mañana me recupero y el lunes vuelta a trabajar».
Seguimos charlando, empezaron las caricias, los besitos, las provocaciones, bien estilo novios, la cosa se fue poniendo caliente, y ella bajo a mi pija. Se la trago toda (la mía es media plus, más corta que ella y grosor norma), y con un dedo me masajeaba el orto. Después de un rato cambiamos, le comí la pija y los huevos. Me llevo al dormitorio, me puso boca abajo con una almohada levantándome la cola y empezó a chuparme el culo. Los besos negros de Daniela son fantásticos, a veces me hace acabar sin tocarme, solo con esa lengua en mi culo. No esta vez, cuando me puso bien a punto me ato de nuevo una cinta en base de la pija y me dijo «cojeme», mientras se ponía en cuatro patas y me ofrecía ese magnifico culo. Le gusta que le den fuerte, y eso hice; con una pija en el culo se vuelve una puta en celo, me gusta ponerla patitas al hombro y mirarle la carita mientras la clavo, o mirarla en el espejo, me la coji en todas las posiciones. Cuando me pidió para gozar le dije que no, le hice pedir mas pija, le ate una cinta y seguí dándole un buen rato mas! Llego un momento que yo también estaba desesperado para acabar, ahí hicimos un 69, desatamos las cintas y nos tragamos toda la leche, terminamos con un terrible beso de lengua bien lechoso como nos gusta a los dos.
Nos quedamos recostados en la cama recuperándonos y charlando, cuando en eso sonó el el teléfono de Daniela, el personal (el de laburo lo apaga cuando está con alguien). Atendió, «hola Ivana, como andas mi amor», Ivana es una traviesa amiga de ella, rubiecita, unas de esas gringuitas del norte, bien blanquita y delicada. Yo ya he estado con ella algunas veces, es mas pasiva que activa, con una colita blanca hermosa, un ojete rosadito y una pija mas bien chica; la cojo mas que ella a mi, pero no me niega pija. Mientras hablaba, Daniela me hacia señas para invitarla a nuestra fiestita, yo asentí con la cabeza, «amor, me estoy comiendo un putito que vos conoces», «si, ese, no querés venir?», «dale, te esperamos, besito». «En media hora está acá», charlamos un rato mas y fuimos a ducharnos. Daniela se puso la mini y la musculosa, me hizo vestir de puta de nuevo, y nos sentamos en el living a tomar otra latita y esperarla a Ivana.
Ivana llegó con una mini negra y un top rosa, nos dio un besito a los dos, se sentó en el sofá con Daniela y se pusieron a charlar. Daniela me retó, «maleducado, no sabes recibir a las visitas ? vení y chupale la pija a Ivana». Me arrodille entre las piernas de Ivana y empecé a mamar esa linda pija rosadita. Ellas siguieron charlando, Daniela le contó la la calentura acumulada, Ivana dijo que ella habia tenido dos o tres clientes todos los dias, el ultimo un turista brasilero que la había cojido esa tarde. Charla va, charla viene, Daniela agarro mi mano y la puso a acariciar su pija, las niñas empezaron a trenzarse, y la mano de Ivana se junto a la mía en la pija de Daniela. «Ya querés pija, vení, cojelo al putito mientras me la chupas», me acomodaron en el sofá, e Ivana empezó a comer culo y pija al mismo tiempo.
Después de un rato fuimos al dormitorio para estar mas cómodos, Ivana y yo empezamos un 69, mientras Daniela le daba por el culo a Ivana. Ver esa tremenda pija negra entrando en el ojete rosadito era una locura. De ahí en mas fue vale todo, cojer y ser cojido, todas las combinaciones, todas las posiciones, una delicia! Como los tres ya habíamos descargado calentura ese día duramos bastante hasta tener que gozar, fue buenísimo. Cuando ya no aguantábamos mas, Ivana pidió acabar en mi boca con la pija de Daniela en el culo, fue bastante leche, que se la pase de vuelta con un beso. Yo pedí la pija de Daniela en mi culo y la boca de Ivana, es una combinación increíble, Ivana le paso mi leche a Daniela, que gozo en las tetas de Ivana mientras yo le chupaba el culo. Después me hizo lamer toda la leche de las tetitas. Me llevaron al baño y me dieron su lluvia dorada, un final fantástico.
Me duche, me vestí (esta vez con mi ropa), charlamos un rato más y me fui. Cuando quise pagar, Daniela no me dejó «no bebé, esta fue de onda, yo estaba tan necesitada como vos». Llegue a casa hecho una seda y dormí como un bebe.

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